Claudia Puyó siente que el arte está en baja, que se prioriza el negocio y el éxito instantáneo. Pero eso no la hace cambiar de lugar, y mucho menos la tira para atrás. Sigue, como desde hace 35 años, dando una pelea con sus códigos inalterables. Así es que llegará a Tucumán mañana, para cantar y tocar en el Teatro Alberdi.
Acompañada por su banda, presentará temas de su último disco, "El ángel (2008), de los anteriores, y versiones de canciones que le gustan. Y no sólo de rock o blues, porque en su repertorio figuran obras del "Cuchi" Leguizamón ("nuestro Thelonious Monk", compara) y de Atahualpa Yupanqui, entre otros.
"Hice música sin tocar timbres, sin venderme ni pedir nada; laburé hasta de plomo de Pastoral porque me gustaba la música, y armé mi primer dúo a los 12 años y a los 15 estaba sobre los escenarios, pero fue porque me llamaron para actuar, no lo mendigué", le dice Claudia a LA GACETA.
Ella se hizo su lugar en los 70, cuenta, zapando en el bar Jazz y Pop, donde conoció a muchos músicos y productores del momento. "Me llamaron a grabar mi primer disco sin conocerme, por recomendación de Rodolfo García (entonces baterista de Almendra). El productor quería una voz femenina, porque se le había ido Celeste (Carballo), y como yo estaba re buena y era jovencita, me contrató", recuerda y se ríe.
"Pero hoy... Ahora te operan del triunfo y te lo extirpan... y duele mucho, te lo sacan y ¡te hacen competir con música!", se alarma y juega con la palabras en alusión al concurso televisivo "Operación Triunfo". Y asegura que si Aretha Franklin empezara ahora su carrera estaría "en el horno". "O Bob Dylan, que no hubiera cantado música y no se puede pensar en el rock sin él. Es muy superficial el mundo y va empeorando, pero siempre existe y existirá el creador que pone furia más allá de la fama, que busca el triunfo es interior haciendo lo que le gusta y siente sin traicionarse, el que busca conmover", se consuela.
De machos y negocios
La cosa se pone más difícil, asegura, cuando se trata de una rockera. "Parece que no les resulta fino que una mujer rocanrrolee, porque fijate que en el folclore, el tango o la cumbia hay muchas exitosas", indica.
Ella cree que un poco se da por el machismo argentino, en especial el del rockero, aunque confirma que el problema es estructural. "Para llegar al éxito tenés que tener respaldo, y para eso tenés que hacer lo que la compañía te dice, desde qué cantar y cómo, hasta como vestirte... el producto está hecho antes que vos", dispara.
Claudia es parte del rock argentino. Grabó en los discos de decenas de músicos y bandas, fue corista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Fito Páez, y como solista editó cuatro discos en los que grabó canciones propias. Por eso, es una voz autorizada para dar su opinión sobre la actualidad de lo que alguna vez fue un movimiento.
"Siempre hay algo bueno y siempre habrá talento, pero todo está estructurado empresarialmente y los músicos terminamos siendo el jamón que vende el almacenero; cada vez se nos trata peor y dejan el arte de lado porque se vende lo que ellos difunden", insiste.
Por supuesto que cree que parte de la responsabilidad recae sobre los músicos, que por fama, dinero o cholulismo aceptan esas condiciones. "Yo la sigo peleando, y por eso me encanta recorrer el interior en gira; prefiero la libertad a la guita, tener reconocimiento por lo que hago pero también poder salir de casa tranquila e ir al súper sin escenas histéricas alrededor", aclara.
"Soy pasional, romántica e idealista, pero respetuosa; seré una señora que parecerá Claudia Puyó, vieja pero con el mismo espíritu que cuando tenía 15 años", señala antes de despedirse.
ACTÚA MAÑANA
A las 21.30, en el Teatro Alberdi (Jujuy 99). Roque Céliz tocará antes, como invitado especial.